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Las lesiones...¿Un mal que crece día a día?

Con el correr de los años las modas, las costumbres, los ídolos, las pasiones o las tristezas, ya no son las mismas, y el mundo del tenis no se queda atrás en esta vorágine de cambios.

El reinado de Pete Sampras hoy es el reinado de Roger Federer; el podio de las bellezas ya no es liderado por la rusa Ana Kournikova sino por su compatriota Maria Sharapova; cada vez son más los millones de dólares que pagan las distintas marcas deportivas por vestir a las figuritas vistosas del tenis moderno; o ver a los jugadores acompañados no sólo por sus entrenadores sino también por sus preparadores físicos, kinesiólogos o psicólogos, son algunos de esos cambios que vive el circuito tenístico en la actualidad.

Mientras algunos ritos se mantienen, los tenistas españoles y sudamericanos se siguen repartiendo los títulos de Roland Garros (sólo el estadounidense André Agassi logró este torneo en los últimos 10 años); la cantidad de mujeres en el tour sigue siendo infinítamente menor que la de hombres; y el calendario de torneos continúa repartiéndose año tras año entre los países económicamente más poderosos, hay un tema que no puede pasar inadvertido en este maravilloso mundo de la raqueta y la pelotita.

 

¿Por qué hay tantas lesiones y abandonos en los torneos?

¿Es desmedida la exigencia a la que se someten hoy los jugadores en una competencia que no tiene descanso?


¿En cuántos deportes se compite 36 semanas al año y en condiciones tan distintas?

Pete Sampras


Ana
Kournikova


Maria
Sharapova

 


Roger Federer

 

 

Para entender un poco esta realidad, Roland Garros 2006 fue una clara muestra de que algo anda mal. El argentino David Nalbandian, Nº3 del mundo, llegó a ser el noveno jugador del torneo que tuvo que dejar una cancha por lesión, superando el record de siete que tenía la edición 2003 del cuadro masculino. Sumados los dos retiros del sector femenino totalizan 11, logrando la marca más alta en torneos de Grand Slam que era de 10, en el US Open 2002.

Sin embargo, las estadísticas de abandonos de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) en la década del `90, muestran porcentajes anuales de un 2% con relación a la cantidad total de partidos jugados.

Evidentemente las causas que han provocado este fenómeno son multifactoriales. Por un lado el calendario esta demasiado cargado y el deportista no logra encontrar las fases de recuperación y descanso que le permiten evitar la acumulación de fatiga, de aquí la importancia en el equipo de trabajo en la planificación de las giras.

Tampoco se aprecian las fases de transición entre las distintas competencias, donde el tenista pasa de jugar durante cuatro horas un partido en polvo de ladrillo, y a los dos días cambia de superficie y lo hace en un torneo sobre pasto, con el agregado de tener que viajar de una ciudad a otra. Es prácticamente imposible que el organismo y en especial los diferentes grupos musculares, como por ejemplo los aductores en tierra, el tensor de facia lata y glúteos en hierba, o el psoas iliaco en cemento, resistan esta exigencia.

Es cierto que la estadística muestra que no hay una relación directa causa-efecto entre la cantidad total de partidos jugados en un año y el porcentaje de abandonos, pero sí habría que prestarle mayor atención a los cambios bruscos sin fases de transición y preparación adecuada de las distintas superficies.

A muchos les llamara la atención saber que la superficie más "riesgosa" es el polvo de ladrillo, con un 39% de jugadores lesionados, luego le siguen la cancha rápida un 33%, el rebound ace y la carpeta en un 10% y finalmente el césped un 8% (estadísticas publicadas por el Dr. Javier Maquirriain en la revista de la ATAD en el 2000).

Los partidos en tierra batida exigen un mayor desgaste porque para ganar un punto se pueden dar hasta 20 golpes, lo que alarga considerablemente la duración de los encuentros (cuatro o cinco horas), y un tenista puede llegar a perder hasta cuatro kilos en un partido tan prolongado como es el caso de los Grand Slam, que se pueden extender a cinco sets.

El polvo también obliga a patinar y deslizarse, lo que produce un mayor estrés y carga sobre la musculatura aductora. Si la misma no esta en óptimas condiciones con el resto de la cadena anterointerna de miembro inferior, en flexibilidad y en fuerza con el resto de los músculos antagonistas, sinergistas y sobre todo estabilizadores, aumentarán las chances de que se tornen dolorosos.

Las normas de la ATP tampoco contribuyen demasiado y no siempre están pensadas para proteger al jugador y sí para cuidar el espectáculo y la televisión. Es contradictorio que en los torneos Masters Series el tenista tenga 30 segundos para ejecutar el servicio, mientras que el los Grand Slam solo dispone de 20. Este tiempo resulta muy importante para lo que se denomina "restitución sincrónica", que son los procesos de recuperación paralelos al esfuerzo y que dependen de la capacidad del atleta para economizar su energía.

En Roland Garros, en un partido de octavos de final, el croata Mario Ancic acabó deshidratado frente al español Tomy Robredo y estuvo a punto de abandonar. Hubiese sido el jugador número 12 en retirarse del torneo. Quizás para muchos sea sólo un numerito más, aunque tal vez ya es hora de que quienes tienen la responsabilidad no miren para otro lado y piensen que detrás de los dos dígitos hay un tenista...una persona...un cuerpo.


David Nalbandian

 

 

Rafael Nadal: el tenista más fuerte del circuito.

 

En la última edición de Roland Garros, el español Rafael Nadal fue el jugador que más tiempo permaneció en una cancha de tenis de todos los que llegaron a la instancia de cuartos de final, con un total de 12 horas y 15 minutos.

Se puede decir que Nadal tiene un físico privilegiado o que su garra soporta cualquier exigencia, pero lo cierto es que detrás de ese despliegue asombroso que despierta admiración partido a partido, hay una preparación minuciosamente elaborada.

Joan Forcades, entrenador físico del mallorquín, basa su trabajo en dos vertientes: las capacidades coordinativas y la prevención de lesiones. "Las sesiones de coordinación ayudan para el equilibrio en los apoyos, capacidad de reacción, cambios de ritmo y dirección, juegos de pie, sentir los golpes e inclusive escuchar la pelota", sostiene el preparador. Además agregó que son muy importantes los trabajos propioceptivos, de flexibilidad con movilidad y estiramientos con técnicas orientales (do in), y fortalecimiento de la musculatura estabilizadora de las diferentes articulaciones con fines preventivos.

Cada pretemporada, antes de iniciar las competencias Rafa se somete a diferentes exámenes como la Tensiomiografia, que mide la fuerza y la compensación de los músculos. El tenis es un deporte asimétrico que desarrolla más un lado del cuerpo que el otro (lado dominante), aunque al tenista no parece traerle problemas ya que agarra su raqueta con la zurda, pero es diestro para el resto de las actividades de la vida diaria. Así se demuestra en el test diseñado por el investigador Julio Tous, donde es capaz de aplicar fuerzas equivalentes a 117 Kg en ejercicios de tracción con cualquiera de los dos brazos.

En el deporte profesional y en especial el tenis, las lesiones suelen producirse cuando hay desequilibrios. En el caso de la musculatura, ya no solo recae en los músculos agonistas y antagonistas, sino que se debe considerar además el desequilibrio en los estabilizadores y fijadores.

Según cuenta el doctor Ángel Ruiz Cotorro, Nadal sufre lo que se conoce como "pronación", una tendencia a pegar el drive con el pie izquierdo cerrado. Esto es una ventaja para las salidas rápidas, pero es un inconveniente para las frenadas, algo que el jugador utiliza mucho en los partidos. Para compensar esta dificultad Rafa utiliza unas zapatillas especiales que le fabrica Nike y unas plantillas que le ayudan a repartir uniformemente el peso corporal (85 Kg) para que no se sobrecargue en un único punto.

A todo esto le suma desde principios de 2006 un trabajo de afinamiento de la musculatura con ejercicios de piscina que también lo ayudan en la parte aeróbica. Ya ha bajado 2 kilos de masa muscular con respecto al año pasado. Con menos volumen en la parte de arriba de su anatomía, el español ha ganado velocidad y evita un exceso de peso en los apoyos, lugar donde ha sufrido dos lesiones importantes en 2004 y 2005.

Es el número dos del planeta, ganó 17 torneos de ATP, incluyendo dos títulos en Roland Garros (2005 y 2006), obtuvo otros tres campeonatos en dobles, junto al equipo español se coronó en la edición 2004 de la Copa Davis, este año superó con 54 triunfos consecutivos en polvo de ladrillo, el record que tenía Guillermo Vilas, lleva ganados 7.113.129 dólares en premios oficiales, y tiene solo 20 años.

Podrá tener un físico privilegiado o una garra inigualable, pero hay algo que esta muy claro, Rafael Nadal no es ningún improvisado...



Rafael Nadal

 

 

 

 


 
 


 
 


Federación Entrerriana de Tenis
Julio - 2006
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